El enriquecimiento ambiental efectivo no se define por la complejidad del objeto ni por su apariencia, sino por el análisis que sustenta su diseño. En este caso, el desarrollo e implementación de un móvil de madera con estimulación.
Uno de los aspectos más interesantes del enriquecimiento ambiental es que muchas veces las ideas más simples pueden generar interacciones increíblemente valiosas cuando el diseño está pensado desde el comportamiento del animal y no únicamente desde el objeto.
En este caso, la intención era crear un enriquecimiento que motivara a los pecaríes a participar activamente para obtener el alimento, aumentando el tiempo de interacción con la dieta y promoviendo conductas de exploración, manipulación y resolución de problemas.
Ejemplares que participaron en la interacción
El enriquecimiento fue diseñado para pecaríes de collar, aunque el concepto podría adaptarse fácilmente a otras especies que disfruten manipular objetos o que puedan beneficiarse de desafíos ocupacionales similares.
La idea principal era relativamente sencilla: crear un ítem suspendido que liberara pequeñas cantidades de alimento únicamente cuando el animal moviera una cuerda específica.
Aunque el concepto parece simple, pequeños detalles en el diseño terminaron siendo fundamentales para que el enriquecimiento funcionara de la forma esperada.
Para construirlo, se utilizó un plato de madera resistente como estructura principal. En la base del plato se hicieron dos orificios circulares utilizando un taladro con una broca circular, de las que normalmente se utilizan para hacer perforaciones redondas en madera o puertas. Estos agujeros serían posteriormente la única salida disponible para el alimento.
Plato de madera
Creación de orificios con taladro
Desde el inicio era importante pensar muy bien el tamaño de estos orificios. Si eran demasiado pequeños, el alimento no saldría correctamente; si eran demasiado grandes, el desafío perdería complejidad y la comida caería demasiado fácil. En este caso, el tamaño fue pensado para que frutas pequeñas, pasas y maní pudieran salir únicamente cuando el movimiento generado por el animal fuera suficiente.
La parte superior del plato fue cubierta con malla plástica rígida. La malla se cortó siguiendo la forma circular del plato y posteriormente se lijaron y quemaron cuidadosamente todos los bordes para eliminar cualquier parte filosa que pudiera representar un riesgo durante la interacción, especialmente considerando que otras especies también podrían interactuar con el ítem.
Posteriormente, la malla fue fijada utilizando tornillos y algunas arandelas para aumentar la resistencia y evitar que pudiera desprenderse fácilmente mientras los animales interactuaban con el enriquecimiento.
Parte superior sin malla plástica
Parte superior con malla plástica
La función de esta malla era muy importante dentro del diseño, ya que evitaba que el alimento pudiera salir desde la parte superior del ítem o que los animales accedieran directamente al reforzador. Esto hacía que la obtención de la comida dependiera específicamente del mecanismo diseñado para liberarla.
En la parte externa de la base del plato se colocó un gancho de ojo al cual se amarró una cuerda natural. A lo largo de esta cuerda se hicieron varios nudos separados entre sí para facilitar que los animales pudieran sujetarla y moverla con mayor facilidad. La idea era que el pecarí mordiera o moviera esta cuerda, provocando movimiento en el plato suspendido y permitiendo que el alimento saliera poco a poco por los orificios inferiores.
Además, en la parte superior del plato se colocaron otros dos ganchos de ojo, uno a cada lado y en dirección opuesta respecto a los orificios inferiores. Este detalle, aunque parece pequeño, ayudó muchísimo al funcionamiento del enriquecimiento, ya que la orientación del sistema de suspensión favorecía que el movimiento generado desde la cuerda moviera el plato lateralmente de una forma que facilitaba la salida del alimento por gravedad.
Ubicación inferior del gancho donde se amarró la cuerda natural
Ubicación superior de los ganchos donde se amarró la cuerda para colgar
Una vez terminado, el enriquecimiento fue colgado dentro del recinto de manera que la cuerda natural quedara rozando el suelo o muy cerca de él. Sin embargo, el plato debía quedar lo suficientemente alto para evitar que los pecaríes pudieran moverlo directamente con el hocico.
Esto era importante porque la intención nunca fue que el animal simplemente golpeara el plato, sino que descubriera que la interacción con la cuerda era la que generaba la consecuencia. En este caso se colocaron dos ítems independientes, uno pensado para cada individuo dentro del recinto.
Colocación del ítem colgado y asegurado a una cadena
Visual superior del ítem vacío
La interacción fue especialmente interesante de observar. Al inicio, uno de los pecaríes comenzó a interactuar principalmente por curiosidad. Mordía la cuerda, movía el enriquecimiento y exploraba lo que ocurría alrededor del ítem. Después de varias interacciones empezó a comprender la relación entre mover la cuerda y la caída del alimento. Y ahí fue donde el enriquecimiento realmente empezó a cumplir su función.
Una vez entendida la contingencia, el individuo comenzó a repetir el comportamiento de forma mucho más precisa y consistente: movía la cuerda, esperaba la caída de comida, revisaba el suelo para recogerla y posteriormente regresaba nuevamente a interactuar con el ítem.
El comportamiento dejó de ser exploración aleatoria y empezó a convertirse en una estrategia funcional para obtener el reforzador.
Interacción por curiosidad
Reforzadores cayendo del ítem
Acceso al reforzador posterior a la interacción
Ese tipo de momentos son probablemente de las partes más interesantes del enriquecimiento ambiental, porque permiten observar cómo el animal empieza a modificar su comportamiento a partir de las consecuencias de sus propias acciones. Más allá de simplemente “dar comida”, el enriquecimiento se convierte en una oportunidad para explorar, manipular, resolver problemas y participar activamente con el entorno. Y muchas veces, ahí es donde está realmente el valor del enriquecimiento.
Si alguien quisiera recrear este tipo de ítem, probablemente los detalles más importantes a considerar serían el tamaño de los orificios, la resistencia de los materiales y especialmente la altura a la que se coloca el enriquecimiento. En especies como los pecaríes, si el animal puede acceder directamente al plato, la necesidad de interactuar con la cuerda desaparece y con ello gran parte del desafío ocupacional.
Ítem completo
También es importante asegurarse de que el tamaño del alimento sea compatible con el diámetro de los agujeros para permitir que el reforzador salga correctamente y evitar frustración innecesaria durante la interacción.
Aunque se trata de un enriquecimiento relativamente sencillo de construir, el resultado demuestra cómo pequeños cambios en la forma de presentar la dieta pueden generar interacciones mucho más complejas y participativas.
Porque al final, el enriquecimiento efectivo no se trata solamente del objeto… sino de lo que provoca en el comportamiento del animal.
Gracias por llegar hasta aquí.
Nos leemos en el próximo blog de Armonía Animal. 🐾
-Ronald Elizondo